Las mentiras de la huelga feminista del 8M al descubierto: solo quieren más dinero para llenar sus bolsillos

Desmontamos los puntos que defiende la huelga feminista del 8M.

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El lobby feminista lleva tiempo reclamando derechos que, en muchas ocasiones, ya se les dieron con anterioridad, y que siguen repitiendo como si de un mantra se tratase, para conseguir beneficios.

Vamos a repasar, punto por punto, lo que se busca con esta huelga. En primer lugar “exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas”. Este primer punto es demoledor. No vamos a valorar el hecho de que la violencia contra los niños les sea indiferente, sino que además lo que piden es más dinero para sus chiringuitos. 

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El segundo punto, desgraciadamente, está fuera del alcance de cualquier político.QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas“. Hoy en día, la indefensión ciudadana y el aumento de la delincuencia, impiden de facto esta reivindicación, dado que se contradice además con otro de sus argumentos, en el que dicen ser “somos payas, gitanas, migradas y racializadas“.  Nos guste o no, los datos indican que los extranjeros que llegan a los países europeos son más violentos que los ciudadanos nacidos aquí. Sólo en febrero, hubo una violación diaria en España a manos de inmigrantes. 

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En el tercer punto hablan de la “opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales“. En España, la persecución por la orientación sexual fue derogada el 26 de diciembre de 1978, de modo que hace ya más de 40 años de aquello. Ya es hora de pasar página.

El siguiente punto debería ser una conversación de pareja, ya que nadie puede legislar en un hogar, aun así, lo hacen público para dejar clara su postura. “Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas”.

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El quinto punto deja clara la marcada relación entre los movimientos marxistas y el movimiento feminista supremacista, cuando hablan de llamar “a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas“. No se puede hablar de capitalismo cuando la financiación que reciben sus movimientos está estrechamente ligada a los impuestos que pagan las empresas a las cuales critican.

El siguiente punto habla de la famosa “brecha salarial“. Consideran “cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo”. El Gobierno de Sánchez aprobó con fecha de 1 de marzo de 2019 un Decreto Ley para terminar con este problema, y ya ha entrado en vigor.

También se quejan de sus condiciones laborales. Inciden en que los trabajos a  “los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas“. Desgraciadamente es un denominador común al panorama laboral español. Legislar por encima de eso pondría en entredicho la igualdad entre hombres y mujeres en nuestro país, por perjudicar al varón.

Queda meridianamente claro que esta huelga no tiene razón de ser más allá de conseguir futuros beneficios políticos y económicos que mantengan activo el lobby. Un lobby que para muchas de las organizadoras de esta huelga es un auténtico modo de vida. 

Una persona que dice lo que piensa. Experto en macroeconomía. Sus artículos están llenos de realidad que ayudan a que nuestros lectores a conocer la actualidad tanto nacional como internacional.