Los constantes ataques, atracos y agresiones que han sufrido los autobuseros de Ceuta ha provocado que el Comité de Empresa de la compañía Hadú-Almadraba haya decidido poner fin a los trayectos que los autobuses urbanos de Ceuta realizaban por las barriadas periféricas de la ciudad, ni por las tardes ni los fines de semana.
Desde la empresa se asegura que esta semana, dos autobuses fueron atacados por individuos, según reconocen los propios conductores, de normal suelen ser marroquíes o gitanos, armados con pistolas, cuchillos e incluso escopetas.
Con esta decisión, los autobuses solamente subirán a las barridas de Príncipe Felipe y Príncipe Alfonso hasta las 15:00 horas, por lo que no habrá servicio por las tardes ni los fines de semana.
«Los trabajadores se sienten hartos, ya no tenemos contacto para nada con la Ciudad y con la Delegación del Gobierno, de forma que nos acogemos a la Ley de Prevención y cortamos el servicio», ha dicho José Antonio Blanco, presidente del Comité de Empresa, en La Gaceta.
Con esta decisión, Ceuta sigue los pasos de ciudades como París, donde repartidores y maquinistas de metro, se negaron a detenerse en ciertos puntos debido a la seguridad provocada por los inmigrantes y refugiados, ya que aprovechaban para atracar los vagones del metro o a los repartidores cuando estos se detenían.