Unos marroquíes okupan una casa en Fuenlabrada y denuncian a sus dueños por cambiar la cerradura

En Fuenlabrada, el problema de la ocupación ilegal está alcanzando a todos los barrios de la localidad. En uno de esos barrios, hay más de 70 viviendas ocupadas en estos momentos. En una de ellas vivía Antonia Morales hasta su fallecimiento. Desde entonces eran sus dos hijas las encargadas de mantener la vivienda, a la que acudían mensualmente para revisar que todo estuviese en orden.

Uno de esos días, Maribel, la hija de Antonia, se encontró con la cerradura cambiada. Lo primero que hizo fue llamar a un cerrajero. Al entrar a la casa, la encontró totalmente destrozada. Inmediatamente llamó a la Policía, que al llegar se encontró con Hmaidou, uno de los habitantes ilegales de la casa.

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El supuesto «inquilino» sacó un papel a nombre de una tal Antonia, de la cual se habían inventado los apellidos, y dijo haber sido víctima de un engaño. Aún así, pidió a todos que se marchasen de su casa, y los agentes le dieron la razón. A pesar de llevar más de un año en juicios con los okupas, la solución no parece estar cerca. El conocimiento legal de estos individuos hace que cada denuncia que presentan sea recurrida hasta el infinito.

Hartas de lo que pasaba, las dueñas de la vivienda aprovecharon que los marroquíes que allí vivían se encontraban de vacaciones para poder entrar en su vivienda, aprovechando que los okupas habían dejado las llaves dentro del buzón y cambiar la cerradura. Cuando éstos volvieron a España, denunciaron a las dueñas por usurpación del domicilio y de hurto. El delito de hurto, es porque supuestamente, los marroquíes que se encontraban allí decían haber dejado en casa unos pañales que habían sido sustraídos.

La mayor sorpresa para las dueñas de la casa, ha sido al visitar el Ayuntamiento de Fuenlabrada. Allí pudieron comprobar que en su casa se había empadronado ilegalmente a 15 personas, a las que se negaron a desempadronar, y por el contrario, los funcionarios del consistorio se negaron a empadronarlas a pesar de llevar consigo las escrituras del piso. 

 

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