Negligencia médica en Madrid. Carmen de 37 años y Marco, de 41 años, perdieron al que iba a ser el primer hijo de la pareja, Bruno tras esperar más de una hora a la ambulancia.
Carmen, consultora con una hija de una relación anterior y en silla de ruedas por una lesión medula, ha insistido en querer buscar justicia: «Humanamente me parece inviable que en una situación así no se atienda a un bebé y no se atienda a la madre. Entiendo que hay una responsabilidad por parte de alguien. Si es así que se esclarezca».
La familia llamó al 112 hasta en cuatro ocasiones, pero el pequeño murió a las pocas horas de nacer porque la ambulancia tardó 62 minutos en acudir tras las desesperadas llamadas de Marco.
«No entendemos que en Madrid, en pleno siglo XXI, a 15 minutos de nuestro hospital, el Puerta de Hierro, tarden más de una hora en enviar una ambulancia», explica Marco.
«Di todos los detalles que se podían dar. Que mi mujer está en sillas de ruedas, que es un embarazo de alto riesgo. Me atendió un operador, no me pasaron con un médico», continúa diciendo Marco.
La pareja, que llamó hasta en cuatro ocasiones, siguió esperando a la ambulancia hasta que hartos de esperar, deciden acudir al hospital. Un amigo de la familia, que se quedó a dormir en la vivienda, llevó a Carmen hasta el coche.
En el momento en el que Marco abre las puertas del coche, ve nacer al niño: «Prácticamente se cayó al suelo. Tumbamos a Carmen en el suelo y le pusimos a Bruno en sus brazos».
En ese momento la pareja realizó la tercera llamada al 112. Fue entonces cuando se puso un médico que según Carmen hizo indicaciones «ridículas».
Indignación con la actitud de los facultativos
Además, en declaraciones a El Confidencial, la pareja denuncia que la actitud de los facultativos «fue lo más indignante de todo».
«Lo primero que hicieron fue quejarse de la poca luz que había. No traían linternas ni nada. Entraron en la propiedad como si vinieran a arreglar una lavadora. Una pachorra tremenda».
Finalmente tanto Carmen como su hijo, Bruno, fueron trasladados al hospita. Ella perdió tres litros de sangre y su hijo falleció al sufrir daños cerebrales severos.