Solo uno de cada tres inmigrantes no europeos en edad de trabajar cotiza a la Seguridad Social

A finales de 2018 había empadronados en España un total de 3.836.006 ciudadanos extranjeros no europeos. De todos ellos, 3.488.050 se encontraban en edad de trabajar. Sin embargo, tan sólo 1.147.662 se encontraban cotizando a la Seguridad Social y pagando nuestras pensiones. 

Esa cifra supone que tan sólo un 32,9% de los inmigrantes no europeos en edad de trabajar se encuentran realmente trabajando. El resto, 2.340.388 se encuentran en situación de desempleo. En estos datos no se tiene en cuenta ni las personas menores de 16 años ni las mayores de 65, y tampoco se contabilizan a aquellos ciudadanos en situación irregular -sin tarjeta de residencia-.

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La cifra es muy alarmante. Teniendo en cuenta que la mayoría de personas que no están cotizando ahora mismo se encuentran cobrando prestaciones sociales, podríamos confirmar que cada inmigrante nos está costando dinero. La balanza es desalentadora. Las cifras no permiten mantener el sistema y desmienten rotundamente la tan manida frase de que nos pagarán las pensiones del futuro. 

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De hecho, a medio plazo ya es insostenible esta situación. El principal problema al que hay que hacer frente es al de la economía sumergida. Muchos inmigrantes con trabajos precarios ni siquiera cotizan, y pueden cobrar ayudas a la vez que trabajan en empleos con salarios bajos -lo que tampoco ayuda a estabilizar la situación-.

Todos los datos de este artículo han sido encontrados en los registros de afiliados a la Seguridad Social proporcionados por el Ministerio de Trabajo y en las bases de datos del Instituto Nacional de Estadística, teniendo en cuenta la situación en base a su último informe.