Rufián a Pedro Sánchez: «¿Trasladar nuestros presos políticos a Cataluña? Sí. Pero en libertad»

Así habló Rufián.

Según Gabriel Rufián, no es lo que pactaron días antes de las elecciones. En realidad, lo pactado fue traslado inmediato de los presos políticos a Cataluña. El juez Llarena terminaría la fase de instrucción antes de mediados de julio. El juicio se celebraría en octubre como máximo, ellos convocarán elecciones autonómicas y la presión medios ya en poder semitotal del Gobierno obligaría a un trato de favor merecido de los encarcelados.

Después de los últimos acontecimientos, Rufián agrede con balidos al PSOE, ya que Podemos si está cumpliendo sus promesas. En Román Paladino, Rufián invita a Pedro Sánchez que ponga en el carrer a Meritxell Batet, a Borrel y al ya amortizado Miquel Iceta.

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Para terminar, el diputado de ERC Gabriel Rufián ha pedido a Pedro Sánchez que rompa con el PSC: «Le sugiero que deje de hablar con el PSC, partido que ha robado la Alcaldía en Badalona a los nacionalistas».

Carta leída por Gabriel Rufián y escrita, desde la cárcel por Oriol Junqueras

«En la cárcel de Estremera hace frío en invierno y mucho calor en verano. Lo que nos rodea, por lejos que esté, por muros de hormigón que haya, llega a nuestras celdas y empapa estos escasos metros cuadrados donde pasamos 16 horas al día. El amor de tantos y tantos, las miles de cartas entrañables que nos tienen entretenidos, el calor de tantos compañeros, amigos o sencillamente de ciudadanos anónimos nos permiten vivir conectados con el latido del país. También nos llegan algunas chispas airadas, pocas, que procuramos relativizar e incluso entender a pesar de las circunstancias.

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Los encendidos debates sobre el camino a seguir toman otro sentido cuando enfrente tienes una puerta de hierro y rejas. ERC tiene hoy su presidente en la cárcel, su secretaria general en el exilio y una multitud de compañeros y compañeras, de dirigentes del partido, procesados ​​o encarcelados, con gravísimas acusaciones que suman cientos de años de prisión. ¡Cientos! Ningún partido, cabeza, ha dado tanto para llegar hasta aquí, por la libertad. Y ninguna está pagando un precio tan alto.

Y aun así hemos tenido que aguantar infamias y acusaciones de todo tipo, desde cobardía (a pesar de dar la cara siempre) a pactos secretos con el PP. Y paradójicamente, los primeros en decir que no dudaríamos en echar del gobierno español a aquellos responsables de ordenar pegar la gente el 1 de octubre -mientras otros especulaban otro vez- hemos sido nosotros. Compañeras y compañeros de ERC, sentíos orgullosos de todos y cada uno de las sonrisas de dignidad que ha protagonizado este país porque no es que sin ERC no habría sido posible. Es que ha sido posible por el impulso decidido de la gente de ERC. También por el de muchos otros compañeros, también. Y nosotros, los primeros.

Nos llegan debates nominalistas que no me dejan de sorprender. El único debate que nos debería interesar de verdad es como lo hacemos para construir una fuerza imbatible que pueda doblar la formidable alianza conservadora que no quiere que los catalanes decidimos nuestro futuro. Cuanto más seamos más fácil será que nuestros sueños se hagan realidad y más comprensión encontraremos en el escenario internacional. Y cuanto menos seamos más fácil será impedir que podamos construir un país en paz y en libertad. Así es que a trabajar, todo el mundo, con eficacia, menos ruido y más eficiente si lo que de verdad queremos es la República Catalana. ¡Y a fe de Dios que nosotros la queremos!

Las estridencias, las proclamas vacías, los discursos nacionalistas excluyentes son el camino más rápido para volver a ser una minoría ruidosa, para volver al autonomismo. La gente de ERC sabemos de dónde venimos. Estábamos cuando sólo sumábamos una minoría en el Parlamento de Cataluña y nunca nos rendimos. Hemos seguido trabajando y sumando. Y lo seguimos haciendo, cada día, porque de hecho somos los únicos que hemos sumado nuevos actores políticos y sociales al proyecto, picando piedra siempre, a menudo en solitario. Nosotros no somos los de la fe de los conversos, somos los que sabemos que sólo se avanza cuando se trabaja para avanzar, cuando se es efectivo y no efectista.

Venimos de muy lejos, de trabajar en nuestros barrios, de defender nuestras escuelas, de querer un futuro justo y digno para todos y siendo muy conscientes de que la victoria lo será de todos o no será de nadie. Y lo hemos hecho con honradez, con las manos limpias, 87 años de historia nos avalan. Somos un solo pueblo, no lo olvides nunca. Frente los discursos identitarios o aquellos que querrían fraccionar en dos la sociedad catalana os digo que tanto es donde hayamos nacido o qué lengua hablamos, lo que nos hermana es el proyecto de un futuro en común, es la voluntad de vivir y convivir. Y de la capacidad que tengamos de seducir nuestra sociedad, de amar toda su gente, obtendremos el resultado que tenemos que poner al servicio del bien común. Somos la semilla de todas las victorias. Hemos sembrado y tenemos que seguir sembrando, sin descanso. Somos la gente de ERC, somos los que nunca nos cansamos,

Somos los que hablamos con todo el mundo porque somos los que queremos sumar todos. Porque sólo sumando saldremos. Somos humildes y tenemos mucho que aprender. Pero os lo digo claro y alto: ninguna lección de dignidad y patriotismo, ninguna. ERC se tuvo que cargar todo el trabajo y responsabilidad en la espalda en julio para salvar el 1 de octubre, ERC ha tenido que hacer una campaña con su cabeza de lista en la cárcel, la única cabeza de lista privado de hacer campaña. Izquierda ha tendido la mano a los compañeros que dudaban ante la adversidad y les ha ayudado a seguir adelante cuando se encontraron solos. ERC ha trabajado para recuperar el gobierno desde el primer día y no ha dudado un instante en hacer caer el gobierno español responsable de toda la represión y fechorías, el 17 de agosto, el 20 de septiembre o el 1 de octubre.

Y también hemos sido nosotros los que una vez más hemos asumido la responsabilidad de gestionar el país, de optimizar unos recursos siempre escasos, de poner grandes ciudades metropolitanas al servicio de la justicia y la libertad, de tejer alianzas y complicidades allí donde es más difícil. ¡Estemos orgullosos! Muy. Y que este sea un estímulo para seguir trabajando hasta conseguir la libertad, la justicia social y la fraternidad. Nadie ha dado tanto y nadie está pagando un precio tan alto.

Quiero una ERC fuerte y cohesionada, trabajadora, de gente honrada y humilde. Quiero una ERC capaz de interlocutar con todas las formaciones democráticas, de establecer puentes y un diálogo entero. Quiero una ERC que no se deje atrapar en el frentismo que nos hace pequeños y que divide el país. Hemos llegado más lejos que nunca. Y ahora lo que nos toca es trabajar, cada día, para hacer la cima, una cima a lo que hemos de conseguir llevar una mayoría política y social.

 

Perseverad porque yo lo haré y es en la constancia de nuestro esfuerzo sostenido en el que reposa la victoria. El mejor fuego no es una llamarada y tampoco el que se enciende rápidamente. Es el del calor, el que hermana. Tal como la paciencia puede ser un árbol de raíz amarga pero de frutos muy muy muy dulces».

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