Repetición electoral el 10-N: crónica de una muerte anunciada

Cuando dos partidos se sientan a negociar un Gobierno, y uno de ellos cree tener mayoría absoluta, nada puede salir bien.

Nada más conocer los resultados de las pasadas elecciones del 28 de Abril, al igual que millones de españoles, me eché las manos a la cabeza, y esperé lo peor; pero no porque el PSOE hubiese ganado sacando 123 escaños, sino porque para gobernar, necesitaría los votos del partido del Marqués de Galapagar, fiel defensor de las dictaduras comunistas, de los golpistas, y casi con total seguridad, de los filoetarras de Bildu, con estos últimos, ya han hecho un infame pacto para asegurarse el Gobierno de Navarra.

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Las negociaciones comenzaron, y al igual lo hicieron las primeras sospechas de que tarde o temprano se pondrían de acuerdo, y tendríamos al Frente Popular dirigiendo España antes de que acabase el plazo para formar Gobierno. 

Afortunadamente, el Presidente en funciones Pedro Sánchez, en otra muestra más de su altanería y chulería, nada más comenzar las negociaciones, se sentó a la mesa con la idea de que tenía mayoría absoluta, tratando con cierto desprecio a “Podemos”, su socio preferente; por su parte, el líder del partido anteriormente mencionado, Pablo Iglesias, afrontó las negociaciones con unas exigencias dignas de un partido con 100 escaños, y fundamental para la investidura; ciertamente fundamental era, pero lejos de los 100, obtuvieron el mediocre resultado de 42 escaños, no obstante, tuvo el valor de pedir la vicepresidencia del Gobierno.

A partir de ahí, comenzó una batería de exigencias y propuestas por las dos partes en pos de llegar a cerrar un acuerdo y crear un Gobierno con mayoría absoluta. Todo esto formaba parte de una actuación, bastante pobre, de ambos partidos, pues tal y como avanzaban las negociaciones más absurdo se veía todo, y más dejaban al descubierto lo que han demostrado ser, unos incompetentes para negociar, miedo me daría verles al frente de un país.

Hoy, día 10 de septiembre, hemos recibido la noticia de que ambos partidos rompían las negociaciones; noticia ante la cual pretenden que nos hagamos los sorprendidos.

No voy a ocultar mi destellante alegría tras leer esto (que pese a saberlo ya, no veía el momento de leerlo en las noticias de algún periódico).

Por otra parte, el sentimiento es de rabia y enfado, puesto que se han reído de millones de españoles que les han votado pensando ignorantemente que eran capaces de algo, y han tirado su voto a la basura, y es que pese a estar en las antípodas de los votantes de estos partidos del Frente Popular, siento verdadera pena por la manera en la cual les han engañado.