El partido arrancó con un Liverpool lanzado, que salía velozmente en busca de su estrella, Salah, que a mediados de la primera mitad, tuvo que retirarse lesionado, entre lágrimas, tras una mala caída en una jugada fortuita con Sergio Ramos.
Mismo destino tuvo Carvajal. El lateral del Real Madrid, al igual que le pasó en Milán, tuvo que abandonar el encuentro al lesionarse poco antes del descanso tras intentar pasar a Cristiano Ronaldo con un taconazo.
La primera mitad finalizó con Real Madrid y Liverpool igualados, sin oportunidades excesivamente claras y en el que el respeto evitó mayores ocasiones.
La segunda mitad ofreció un ritmo totalmente diferente. El Real Madrid, lanzado, buscó la portería de Karius, que fue precisamente el gran protagonista del 1-0. El guardameta ‘red’, con un falló monumental, regaló el primer gol del conjunto blanco en Kiev al permitir que Karim Benzema, con simplemente poner el pie, cortara un pase y metiera el balón al fondo de la red.
El gol más ridículo de la historia de la #ChampionsLeagueFinal
— Fútbol al Momento (@2Futbolmomento) 26 de mayo de 2018
GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL de Real Madrid ⚪ Karim Benzema 🇫🇷 anota el 1-0 gracias a este HORROROSO ERROR DEL PORTERO KARIUS. pic.twitter.com/6MmuO5CooM
Pese al monumental fallo, el Liverpool no se rindió y acabó logrando el empate gracias a un gol de Mané, sin duda el mejor jugador de los ingleses ante la ausencia de Salah.
Zidane buscó responder al empate y lo logró introduciendo a Gareth Bale, que a los pocos minutos de entrar al terreno de juego, hizo el 2-1 con una chilena espectacular a la que nada pudo hacer Karius.
Todo lo hacen ver fácil.
— Quiero ver a Yerry Mina campeón del mundo. (@SilvestreBoshel) 26 de mayo de 2018
Un gol para la historia.
El Gol de Bale en la final de la #UCLFinal pic.twitter.com/8QwFpvjtzk
Pero el guardameta del Liverpool, que vivió una noche para olvidar, se comió el 3-1 del Real Madrid y otra vez, de Gareth Bale, que con un disparo lejano, aparentemente sin peligro, sentenció el partido gracias al fallo de Karius, que hizo gala a como es conocido en Inglaterra, ‘manos blandas’.