El piloto ruso del caza derribado en Siria, mató a varios yihadistas antes de inmolarse con una granada para evitar ser capturado

No hay ninguna duda de que los rusos están hechos de otra pasta. El piloto ruso Filippov no pidió clemencia antes de morir. Armado con un arma blanca, una granada y una pistola, dedicó sus últimos instantes de vida a luchar contra los yihadistas radicales.

Numerosos milicianos alzados, derribaron un caza de la aviación rusa en el norte de Siria el pasado sábado por la tarde, tratándose del primer avión de Rusia derribado desde el inicio de la campaña de Moscú en Siria, en septiembre de 2015.

El héroe ruso, Flippov, pudo eyectarse antes de que se estrellara el caza, y pese a que en un principio se informó de que fue matado a tiros por los combatientes yihadistas, lo cierto es que el piloto luchó hasta el final.

Según informó la propia Embajada de Rusia a través de su cuenta oficial de Twitter, «el comandante Roman Filippov pilotaba el avión caído en #Syria Su-25 jet. Luchó contra los terroristas con un arma blanca y una pistola todo el tiempo que pudo, se sacrificó y eliminó a varios enemigos. Tenía una esposa y una hija de 4 años en la región de Primorje».

Sin duda alguna, todo un héroe que luchó hasta el final contra los yihadistas radicales que tanto daño están haciendo en Siria y todo el planeta.

Jorge B.
Periodista y director de CasoAislado.com.

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