La llegada de 500 refugiados musulmanes a Corea del Sur procedente de Yemen no ha gustado nada a miles de coreanos, que han salido a la calle para manifestarse contra su acogida.
Es habitual que en los países asiáticos se considere a los musulmanes como un enemigo. En Japón, por ejemplo, está prohibida la entrada de refugiados musulmanes, mientras que en China, incluso hay campos destinados para reeducar a los musulmanes más radicales.
Ahora, son los coreanos los ciudadanos asiáticos que se niegan a permitir la llegada de refugiados musulmanes: «No queremos acabar como Europa», dicen afirmando que están al tanto de la crisis migratoria que está afectando a los principales países de la Unión Europea.
«No nos oponemos a todos los refugiados. Lo que rechazamos es que lleguen «falsos» refugiados que solamente quieren ayudas. Eso es engañar», afirmó otro de los presentes en las protestas.
«Hay muy pocas mujeres y casi ningún niño. Creo que solamente buscan encontrar un trabajo. No vienen huyendo de una guerra», decían otros.
De los 500 inmigrantes que llegarán a Corea del Sur, la gran mayoría son hombres, entre 20 y 30 años de edad.
Hasta la fecha, más de medio millón de coreanos han firmado una petición para poner fin a las facilidades para la llegada de refugiados