Este jueves, el diario belga L’Écho, informaba de la vivienda alquilada por Carles Puigdemont en la localidad de Waterloo. El ex president de la Generalitat pagará 4.400 euros al mes por una mansión de 500 metros cuadrados, con sauna, cocina de lujo y un jardín de 100 metros cuadrados.
Lo cierto es que esta noticia no ha pasado desapercibida en el barrio en el que está situada la vivienda, varios de los nuevos vecinos de Carles Puigdemont no han dudado en criticar la presencia del catalán. Christine, no dudó en mostrarse dura con la llegada del ex president: «Bastantes problemas tenemos en Bélgica como para preocuparnos por problemas de España. Si no lo aguantan allí, ¿por qué tenemos que aguantarlo nosotros?», preguntaba.
Otro vecino, Pierre, se mostraba algo más positivo con la presencia de Puigdemont: «En este barrio damos la bienvenida a todo el mundo. Cuando he visto tanta cámara pensaba que estaban rodando una película».
Pero Pierre era de los pocos que agradecía la presencia de Puigdemont, Marie, que al igual que muchos de los vecinos salió a la calle a pasear a su perro, reconoció: «Yo no lo quiero aquí. Queremos que siga siendo un barrio tranquilo. Que se vuelva a España y se encargue de sus problemas».