Si los golpistas apoyan a Soraya. Por lógica, los populares deben apoyar a Pablo Casado

Pocos españoles dudan que Zapatero es el peor presidente de la historia de la democracia. Digo es, porque Pedro Sánchez es su lazarillo.

Lo más relevante de las primarias del PP no fue ayer el apoyo explícito de María Dolores de Cospedal al candidato Pablo Casado. Entre otras cosas, porque la secretaria general iba a respaldar a cualquiera que fuera el rival de su archienemiga Soraya Sáenz de Santamaría. Lo novedoso fue la irrupción del ex presidente del Gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que apostó abiertamente por la ex vicepresidenta. El por qué siente Zapatero la necesidad de tomar partido en la batalla interna del PP es un misterio incomprensible. Pero lo más sintomático es que el hecho de que el peor y más cruel presidente de la democracia se decante por la vicepresidente del Gobierno Rajoy y, además resalte que lo hace porque le gusta su temperamento y disposición. ZP, que presta más atención –de sus palabras se desprende- por las elecciones del PP que por el devenir de su propio partido. Pero aún ahínco a la hora de buscar su candidata fácil, enquiciando con a posible victoria de Pablo casado. Lo que para España supondría un retroceso en el bien llevado progreso y desarrollo de la Nación.

Publicidad

O lo que es lo mismo, si en 40 días de Gobierno se evidencia un progreso de Gobierno, ZP está tomando opiáceas. También puede ser que esté evidenciando y con pleno acierto que Rajoy ha dejado una buena y saneada economía.

En la realidad, tanto Pedro Sánchez, ZP, Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Urkullu, Rufián y mi prima la golpista, de una vez por todas, como consecuencia del desvanecimiento de sus neuronas y su alergia a la verdad deben someterse a tratamiento de su enfermedad maniaco-depresiva.

El PP de Pablo Casado, después del verano se irá por encima del 38% en intención de voto. Lo que supondrá tal presión para los golpistas que o se enroca a lo Maduro o habrás muchas deserciones en el conglomerado socialista.

Nadie, por muy fanático de izquierdas que sea, se puede prestar al juego sucio de Pedro Sánchez. A quien defiende una creencia u opinión con pasión exagerada sin respetar las creencias y opiniones de los demás, se denomina dictador o imprudente de su fanatismo ideológico.

Si tomamos algunas referencias. Es obvio que Pedro Sánchez es el continuismo de Zapatero.