Carles Puigdemont y sus ex consellers siguen en Bélgica. El ex president de la Generalitat, que concedió una entrevista a la televisión belga RTBF, continuará en el país europeo hasta que la Justicia española logre su extradición, algo que se podría demorar hasta dos meses si el ex president decide usar todos los recursos existentes.
Lo cierto es que pese a que Puigdemont considera que Bélgica es el mejor lugar para evitar a la Justicia española, a la que considera «injusta y politizada», los ciudadanos belgas están cansados del circo que está montando en su país.
«No está usando», dice Jules F., «Ha venido a Bélgica y cree que puede usar nuestro país para librarse de la Justicia de España. Si es un delincuente debería estar ante un juez», añade.
La opinión de Jules es compartida por su acompañante, Lucie: «Nos preocupa que su presencia puede manchar la imagen de Bélgica en España. No queremos colaborar con delincuentes«.
En la Gran-Place de Bruselas, uno de los puntos más activos de la capital belga, Roberto Martínez, un joven español que está trabajando en el país, reconoce: «A la mayoría de belgas les da igual que Puigdemont acabe en la cárcel. Lo único que quieren es que no perjudique la imagen de su país en el extranjero».
«Hasta hace unos días, nadie lo conocía por aquí. Ahora sale en la televisión, en la prensa, hablan de él en la radio…», añade.