Preocupante forma de pensar que tienen algunas feministas. En esta ocasión las de Suecia.
Gita Nabavi, que fue elegida como una de las líderes del partido Feminista Sueco, considera que para conseguir un mundo mejor «se debe dar más apoyo a la inmigración» y «no deportar a los terroristas».
«Me gustaría ver un mundo sin fronteras, en el que nadie sea deportado«, ha dicho Nabavi en declaraciones a SVT Nyheter. «Estamos trabajando en esa dirección».
Preguntada por el atentado terrorista en Estocolmo, en el que murieron cinco personas atropelladas por un camión, Gita Nabavi aseguró: «¿Debemos deportar a todos los que cometan crímentes o asesinatos? ¿A dónde deberían ir? Que no hayan nacido aquí no significa que no sean responsabilidad nuestra».
En palabras de Nabavi, los criminales extranjeros y los terroristas no deberían ser deportados.
«En el movimiento feminista queremos cambios. Queremos hacer un mundo mejor para toda la sociedad», insiste la feminista.
Es complicado de entender cómo el feminismo sigue pensando así, sobre todo en Suecia, donde numerosas mujeres del país nórdico han sufrido violaciones y abusos sexuales por parte de inmigrantes y refugiados que llevan entrando al país desde hace años.
Es que primero hay que echar a las feministas y similares, pero en un estado democrático liberal de los derechos etc… no se puede, porque el régimen está bien autoblindado.
Hace falta un sustrato ideológico y por tanto moral y espiritual para oponerse a la bestia, sin esa armadura no hay nada que hacer, y lo único que puede combatir a la bestia es lo que hemos rechazado, a saber la confesionalidad católica, pero católica preconciliar, pero como ya no queremos ser católicos…
Y no queremos ser católicos porque preferimos inmigración, feminismo y demás venenos antes que renunciar a nuestros adulterios, concubinatos y demás impurezas.
O sea, o conversión personal o muerte, y lo que la gente elige es muerte, muerte espiritual y muerte social.