El juego y las apuestas, un sector en auge en España

La economía española está diversificándose a medida que el país se recupera de la crisis económica y ha encontrado un sector en auge como sinónimo de esta recuperación. Los salones de juegos han aumentado de forma considerable durante los últimos años y los pronósticos deportivos se han asentado en la rutina diaria de muchos españoles.

Solo en Madrid, los establecimientos para apostar y jugar a juegos de azar han aumentado un 140% desde 2014. Este avance se ha producido en diferentes puntos de la capital, especialmente en barrios de clase media y no ha tenido tanto efecto en el centro y las zonas más turísticas. Un ejemplo de esta moda lo encontramos en la calle General Ricardos, dónde podemos encontrar un total de once centros lúdicos para realizar apuestas y probar suerte en la ruleta. A lo largo de los cuatro kilómetros de Bravo Murillo hay otros 12 establecimientos de este tipo.

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Los números cuadran. Los informes recientes de la Dirección General de la Ordenación del Juego apuntan a que en España se mueve al año más de 10.000 millones de euros solo en apuestas online, de los cuales en torno a 2.500 se traduce en premios para los jugadores.  Esta cifra aumentará notablemente en 2018 con la mejora de los dispositivos móviles para jugar y, sobretodo, la disputa del Mundial de Rusia. La nueva regulación del juego online que el Gobierno puso en marcha en 2012, aunque sí que ha recibido numerosas críticas por su afán recaudatorio, según denuncian muchos jugadores; no ha podido frenar la avalancha de demanda del juego por internet. Un negocio que, se espera, aumentará durante los próximos años.

A las apuestas online hay que sumar la altas cantidades de dinero que se mueven en otros juegos y loterías. En total, España mueve al año cerca de 40.000 millones en este sector. Esta cifra contempla dinero jugado y premios.

Otro beneficio directo para la sociedad está ligado al empleo que genera está actividad. La Comunidad Valenciana es una de las comunidades con más movimiento en este sector y que, por tanto, crea más trabajo. En esta región, el juego genera más de 7.000 empleos directos y 30.000 indirectos, según estimaciones del propio gobierno valenciano. Ello genera una recaudación, en Valencia, de 120 millones de euros en impuestos. Un cifra que ronda los mil millones en el cómputo del país.

Este gasto tiene también una respuesta por parte de las empresas de apuestas que repercute directamente en la economía española. Las principales casas invierten cada año más de 250 millones de euros en España mediante diferentes acciones publicitarias como anuncios o patrocinios. La Liga de Fútbol Profesional no ha perdido de vista esta oportunidad y ha vendido los derechos de la distribución de datos durante los partidos de Primera, Segunda y Segunda B; profesionalizando así este sector ligado al mundo de las apuestas en directo.

Está dinámica no es excepcional de España. Hay otras regiones del mundo que también están experimentando un crecimiento en en el negocio del juego, sobretodo en la zona Asia-Oceanía. Australia, Singapur e Irlanda son los países con más pérdidas por habitante en juegos de azar.