La Italia de Matteo Salvini ha anunciado la deportación de tres inmigrantes africanos sospechosos de mantener lazos con varios grupos islamistas, incluso uno de ellos expresó su deseo de «matar turistas blancos» y «cristianos».
El Ministerio del Interior, liderado por Matteo Salvini, ha anunciado que tres hombres, ligados al «extremismo islámico», han sido deportados de Italia al ser considerados «un peligro para la seguridad nacional».
El primero de los deportados fue un marroquí de 22 años. Este joven, con «numerosos antecedentes», amenazó a varios turistas en Florencia al grito de Alá es grande.
El segundo de ellos es un africano procedente de Gambia. A sus 24 años, estaba acusado de haber colaborado con «varios grupos terroristas internacionales». Le encontraron una libreta con numerosa información para conseguir preparar una bomba.
Además, no ocultó su deseo de «matar a todos los turistas blancos» y a los «cristianos».
El último de los deportados es un tunecino de 28 años. Fue detenido en la ciudad italiana de Módena por vandalismo y venta de drogas. En prisión atacó a un funcionario.
Con esta decisión, Italia sigue «limpiando» el país de inmigrantes que no aportan absolutamente nada. Matteo Salvini, ya dejó claro que deportaría a más de medio millón de inmigrantes.
Italia ya deportó hace unas semanas a un imán al considerarlo radical y «un peligro para los intereses de Italia».
Ole por salvni
Ole por salvni
Esto debería hacerlo España, estamos lleno de de islamistas, o se expulsa o vamos mal!
Esto es un tío con un par de pelotas y no las maricas que tenemos aquí.
ITALIA, está haciendo lo correcto.
España, No.
Fuera políticos odiadores de autóctonos y cristianos.
Mirad la noticia de los islamistas, agrediendo a alemanes en Berlín, van de chulos y agresivos con nosotros.
Esto debería hacerlo España, estamos lleno de de islamistas, o se expulsa o vamos mal!
Que los metan en la cárcel, que los pongan a trabajar si quieren comer, y luego los echan dentro de unos años.
Que los metan en la cárcel, que los pongan a trabajar si quieren comer, y luego los echan dentro de unos años.