El independentismo se desinfla. Las encuestas muestran el aumento del bloque constitucionalistas, mientras que el independentismo, que hace unos meses confiaba en vivir ya en la república catalana, se ha quedado estancado e incluso está perdiendo adeptos.
Estos últimos días, Barcelona ha acogido varias manifestaciones y concentraciones a favor de la independencia y de los golpistas que están en la cárcel, una manifestaciones que han reunido a un número ridículo de personas.
Por ejemplo, el viernes, en la Ciudad Condal, la plaza Cataluña acogió una concentración a favor de los «presos políticos» que apenas contó con la presencia de 100 personas y que sirvió para llenar la fuente de la plaza llena de plásticos amarillos.
Pese a que el independentismo afirmó a través de las redes sociales que la plaza estaba llena, simplemente se juntaron un centenar de personas para leer algunos manifiestos y cantar un par de canciones reivindicativas.
Este sábado, también en la plaza Cataluña, el indpendetismo volvió a hacer una nueva llamada que de nuevo fue ignorada por la gran mayoría.
El objetivo era empapelar Barcelona con carteles separatistas que se podían descargar en Internet. Pese a que desde la organización se confiaba que la ‘encartelada’ fuese «masiva», solamente se pasaron unos pocos independentistas, reduciéndose todo a un pequeño puesto en la plaza.
No hay ninguna duda de que el independentismo comienza a cansar hasta a los propios independentistas. Lejos quedan aquellas manifestaciones secesionistas con miles de personas. El próximo 21-D quedará claro si Cataluña da la espalda al nacionalismo o sigue presente la problemática separatista.
Juer que pinchazo el independentismo