Hungría no ha dudado en ‘reírse’ de Naciones Unidas tras la posición adoptada por el organismo mundial en relación a la inmigración.
Desde Naciones Unidas no han dudado en asegurar que la inmigración tiene un efecto positivo en la economía y que no puede detenerse, pero Hungría, posiblemente el país de la Unión Europea que más rechaza la llegada de inmigrantes, no ha dudado en plantar a esa afirmación.
Janos Lazar, el ministro de la Oficina del Primer Ministro, ha rebatido tal afirmación, asegurando que es totalmente falsa: «Los planes de eliminar las fronteras físicas y permitir que cualquier persona pueda entrar son inaceptables».
«Naciones Unidas insiste en convencer a la población de que la inmigración tiene efectivos positivos y que no debe frenarse la llegada de nuevos inmigrantes, pero eso es totalmente falso. La inmigración es peligrosa y debe detenerse», ha añadido.
«Con la entrega de ayudas y trabajos para todos ellos, se está invitando a 60 millones de personas a llegar desde África. Se están equivocando al hacer un efecto llamada», insiste.
Hungría, desde que construyó su valla fronteriza, ha conseguido reducir la inmigración en un 99,7 por ciento.