¿Debe eliminarse el Estado de las autonomías tal y como propone VOX?

El Estado de autonomías está en plena decadencia. Cada vez son más los españoles que no ven con buenos ojos que haya 17 parlamentos diferentes, 17 gobiernos diferentes, y decenas de miles de políticos llenándose los bolsillos con la excusa de que trabajan para España.

Desde la Unión Europea se ha confirmado que el Estado de las autonomías es un grave problema para los intereses de España y los españoles. Este modelo provoca un alto coste en las arcas de nuestro país y en más de una ocasión se ha insistido en la necesidad de acabar con ellas y convertir España en un Estado centralizado.

Desafortunadamente, la gran mayoría de partidos piensan de manera totalmente diferente. PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos insisten en defender un modelo arcaico, que solamente ha servido para que se despilfarren miles de millones de euros.

Pero todavía hay esperanza. VOX insiste en la necesidad de acabar con el Estado de las autonomías, poniendo fin así al cachondeo existente en los diferentes Parlamentos de España y sobre todo, poniendo fin a la desigualdad que existe entre los españoles dependiendo en que comunidad autónoma vivan.

Santiago Abascal, presidente de la formación, insiste en poner fin con un sistema que es totalmente injusto: «La España viva quiere que se ponga en su sitio al Estado de las autonomías o que se termine con ese sistema injusto que nos arruina, que arruina a nuestros hijos y arruinará a nuestros nietos».

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Jorge B.
Periodista y director de CasoAislado.com.

18 COMENTARIOS

  1. Fuera Autonosuyas, Senado, teles y radios públicas, fin a las subvenciones a la prensa, los sindicatos y los partidos políticos, etc y fusión de consistorios donde los núcleos principales de población estén separados por menos de 5 Km de distancia y fusión por zonas y distancias de municipios menores de 500 habitantes con el más cercano. Eliminación del número de concejales por población y eliminación de las Diputaciones en las Islas Canarias donde ya hay Cabildos Insulares que hacen lo mismo y mejor.

  2. Evidentemente; las autonomías, al igual que el Senado, Diputaciones Provinciales, Federaciones de municipios, etc., suponen un enorme lastre para el conjunto del País; no obstante, por razones obvias, sólo tendría sentido sostener la Comunidad Canaria y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El café para todos, de la traición (que no transición) del 76, impuesta desde fuera, ha sido el germen del desmembramiento interior y el debilitamiento de España, frente a una Europa (anti ciudadanos europeos, despilfarradora y costosa), así como ante el resto de la comunidad internacional. La historia debió servir para evitar los reinos de taifas, pero no ha sido así.

  3. Fuera Autonosuyas, Senado, teles y radios públicas, fin a las subvenciones a la prensa, los sindicatos y los partidos políticos, etc y fusión de consistorios donde los núcleos principales de población estén separados por menos de 5 Km de distancia y fusión por zonas y distancias de municipios menores de 500 habitantes con el más cercano. Eliminación del número de concejales por población y eliminación de las Diputaciones en las Islas Canarias donde ya hay Cabildos Insulares que hacen lo mismo y mejor.

  4. Estoy totalmente en contra de las autonomías, al menos tal como están configuradas hoy día. Si hubiera gobiernos regionales similares a lo que hay en Francia o en países similares sería otra cosa (allí también han fusionado regiones), pero es un derroche y resulta totalmente ineficaz tener tantos gobiernos (con sueldos superiores a los del gobierno nacional), tantos parlamentos, tantísimos organismos autónomos de cada administración, etc.

    En Cataluña también están las comarcas, otro gasto innecesario más, pues para esto están los ayuntamientos y las diputaciones; si varios ayuntamientos precisan hacer cosas en común, lo que deberían es fusionarlos, porque también tenemos una cantidad enorme de municipios.

    Es imprescindible una ley que regule todos los sueldos públicos, un presidente autonómico (mientras existan) quizá debería cobrar un sueldo de ministro, al igual que un alcalde de localidades como Madrid o Barcelona; luego, a partir de ahí, debería existir una equivalencia de cargos, pues la legítima autonomía municipal no se vulnera lo más mínimo por el hecho de que la ley fije el sueldo del alcalde, en consonancia con el número de habitantes, quizá con factores de corrección para municipios con mucha variación poblacional en vacaciones o cualquier consideración que se crea oportuna.

    El problema de quitar las autonomías es que los partidos políticos se negarán rotundamente (salvo VOX, por ahora), ya que es una forma de colocar a todos sus miembros y de que éstos coloquen en puestos de confianza a todos los amiguetes y familiares, o les hagan un contrato temporal que luego se convierta en un puesto indefinido por inercia de los hechos consumados.

    Ni que decir tiene que los partidos políticos, sindicatos y similares deberían vivir de sus afiliados, si no les llega, que se replanteen sus gastos y el porqué de carecer de afiliados.

  5. Evidentemente; las autonomías, al igual que el Senado, Diputaciones Provinciales, Federaciones de municipios, etc., suponen un enorme lastre para el conjunto del País; no obstante, por razones obvias, sólo tendría sentido sostener la Comunidad Canaria y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El café para todos, de la traición (que no transición) del 76, impuesta desde fuera, ha sido el germen del desmembramiento interior y el debilitamiento de España, frente a una Europa (anti ciudadanos europeos, despilfarradora y costosa), así como ante el resto de la comunidad internacional. La historia debió servir para evitar los reinos de taifas, pero no ha sido así.

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