Varapalo para el Gobierno de Pedro Sánchez con la decisión del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), que ha decidido abrir expediente a Luis Rubiales por «falta grave» al no apreciar indicio alguno o no poder demostrar cómo sostenerlos jurídicamente, de «abuso de autoridad» en el beso a Jenni Hermoso. Esto impide que el Gobierno pueda suspenderlo en sus funciones de forma cautelar a través del Consejo Superior del Deporte (CSD) como sí ha hecho la FIFA. Para que la suspensión se hubiera podido ejecutar, el TAD debería haber estimado «falta muy grave» tal y como recoge el artículo 62 de la Ley del Deporte que dice lo siguiente: «Sin perjuicio de las situaciones descritas en el artículo 60.6, suspender motivadamente, de forma cautelar, a la presidencia o a los demás miembros de los órganos directivos, cuando se incoe contra estas personas expediente sancionador como consecuencia de presuntas infracciones calificadas como muy graves».
Esta decisión, que no tiene relación alguna con la investigación abierta por la FIFA, deja el caso Rubiales totalmente en el aire, ya que el Gobierno pretendía poder suspenderlo de manera cautelar al igual que hizo con Ángel María Villar.
Los siete miembros del TAD (Francisco de Miguel Pajuelo, Guillermo de Blas Bados, Eva Fernández, Pilar Juárez, Alfonso Ramos, Jaime Caravaca y María Adela Porta), se reunieron telemáticamente este lunes por vía de urgencia para tratar este asunto, no siendo hasta hoy cuando se ha tomado una decisión que ha provocado la indignación de todos aquellos que están defendiendo a Jenni Hermoso acusando a Luis Rubiales de «violencia sexual» y «agresión sexual».
Mientras tanto, Luis Rubiales, estuvo el pasado miércoles en el hospital Santa Ana de Motril (Granada) acompañando a su madre debido a su delicado estado de salud por la huelga de hambre que inició a principios de semana para denunciar la «cacería inhumana y sangrienta que están haciendo con mi hijo con algo que no se merece».
Ángeles Béjar abandonó el servicio de urgencias pasadas las 23.30 horas del miércoles acompañada por el propio Luis Rubiales, quien logró evitar a los medios de comunicación.