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El bloque del humo

Desde que supimos el resultado de las elecciones andaluzas, hemos podido presenciar cómo los medios de comunicación de masas han impuesto la premisa de que existe un denominado «bloque de centro-derecha», a saber, el compuesto por el PP, C’s y VOX. Conviene hacer algo de memoria al respecto, sobre todo cuándo la realidad se empeña en desmentir la propaganda.

Creo que es fundamental constatar que el tradicional eje izquierdas-derechas voló por los aires hace bastante tiempo. En el Parlamento Europeo, populares, socialistas y liberales votan en el mismo sentido en la mayoría de las veces. A nivel nacional, el teatro del poder conlleva cierta crispación aparente (recordemos la escena de Puigdemont y el «café para todos», por ejemplo). A la hora de la verdad, la irrupción de un partido como VOX vuela por los aires tanta escenografía y muestra la verdadera apariencia de esa «división».

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El desmontaje paulatino de la agenda gramsciana que pretende el partido de Abascal, obligará, si logra obtener el respaldo suficiente, a la unión de todos los demás partidos para intentar frenarlo. Incluso del PP. Un escenario un poco más realista, a la austriaca, es decir, un gobierno de PP y VOX, no supondría el desmontaje de la implantación del marxismo cultural, sino, a lo sumo, su paralización. Ciudadanos, autodenominado partido de «centro-izquierda» hasta hace relativamente poco, ahora se denomina «liberal», no forma parte de ningún bloque de «centro-derecha». Su jefe en el Parlamento Europeo, el líder de los liberales, Guy Verhofstadt, bramaba contra la soberanía de los Estados miembros de la UE.

El partido naranja, ha venido defendiendo reiteradamente la idea de unos Estados Unidos de Europa, es decir, la disolución de la soberanía nacional en la UE. Algo que chocaría con el principio constitucional de la indisolubidad de España como nación.

Evita posicionarse en el eje izquierda-derecha, acertadamente en mi opinión, porque ese eje ya no es válido. Estamos presenciando en toda Europa una división entre partidos globalistas e identitarios. Una guerra cultural, que en los próximos comicios supondrán un punto y aparte en la historia de todo Occidente.

Paulatinamente, pedazo a pedazo, ese organismo llamado Unión Europea cuyo máximo representante del poder ejecutivo se dedica en sus escasos momento de sobriedad a inaugurar estatuas de Karl Marx, ha venido a devorar nuestra soberanía, con la colaboración de nuestra clase política, empleando eufemismos como:

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  • «Hay que avanzar hacia la unión fiscal»
  • «Tenemos que fortalecer las instituciones europeas»
  • «Es importante avanzar en la Europa de la Defensa»
  • «Debemos armonizar la política migratoria»

Por este y otros motivos un partido que repite hasta el hartazgo su defensa del «europeísmo» nunca va a estar en ningún bloque con VOX, salvo que uno de los dos cambie sustancialmente su naturaleza. El bloque es PP-PSOE-C’s. Lo ha repetido el partido naranja en numerosísimas ocasiones. Quieren relacionarse con el PSOE y el PP, y no con Podemos y VOX (¡cómo si fueran lo mismo!).

Aquel que vaya a votar guiado por los titulares (los cuales siempre pretenden influir en el electorado), creyéndose la existencia del denominado bloque de «centro-derecha», se llevará un gran disgusto si el partido de Santiago Abascal logra obtener un enorme respaldo, porque C’s no forma parte de dicho bloque. Un votante que quiere conservar cierto tipo de valores, o que quiera que nuestra identidad, cultura, y civilización, queden preservados, sólo podría considerar que el voto útil es VOX. Lo demás va en la dirección contraria, en mayor o menor medida, en mayor o menor intensidad, de manera más descarada o más opaca. La agenda marxista aplicada en todo Occidente con mayor o menor éxito es el enemigo a batir, a saber:

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  • La ideología de género, que ha provocado una guerra de sexos, en sustitución de la guerra de clases.
  • El punto anterior conlleva un aumento drástico en el número de divorcios, un descenso del número de matrimonios y de la natalidad, especialmente autóctona.
  • El punto anterior enlaza con la política de fronteras abiertas, que supone un incremento en la natalidad entre la población inmigrante, recién llegados, impermeables a las políticas marxistas.

Para acabar, y enlazando con lo anteriormente expuesto, creo que es importante recordar que en determinadas culturas, el hecho de tener numerosa descendencia supone una obligación moral, de carácter religioso. Es de vital importancia tener esto en cuenta a la hora de imaginar como puede ser la España y la Europa del futuro si seguimos con las actuales políticas. Por eso creo que las siguientes elecciones son trascendentales. Y no creo que haya segunda oportunidad.