Pablo Echenique, de Podemos, ha publicado en Facebook una carta en la que defiende que los comentarios que hizo sobre la manifestación que tuvo lugar en Zaragoza no estaban fuera de lugar e insiste en que «sí había nazis» en dicha concentración, por lo que considera que no debe retractarse.
«Hace unas semanas expliqué en una rueda de prensa que los que nos acosaron a las puertas del centro Siglo XXI en Zaragoza eran «los primos de los nazis» del partido alemán de ultraderecha Alternative für Deutschland.
Algunos días después, dos asistentes al bonito sarao amenazan con demandarme por estas declaraciones si no me retracto. Me amenazan a mí, a Alberto Garzón, a otros compañeros de Unidos Podemos y hasta a un Profesor de la Universidad, que por lo visto dijeron cosas parecidas.
Hay que recordar que estamos hablando una concentración violenta que mantuvo encerrados en un pabellón deportivo a más de 300 cargos públicos de varios partidos, a 7 niños, a periodistas y a trabajadores durante horas, que fue convocada por un grupúsculo local de ideología fascista, en la que se corearon consignas como «contra la traición, ejecución», en la que había banderas franquistas y desde la cual se agredió a la Presidenta de las Cortes de Aragón lanzándole una botella llena de agua. Una concentración en la que, por cierto, se hallaban presentes importantes cargos del Partido Popular de Zaragoza.
Mis declaraciones describen adecuadamente esta concentración violenta como una concentración de ultraderecha y en ningún momento hacen referencia a personas individuales, como se argumenta en la demanda. Por ello, informaré al juez de la negativa a retractarme de unas declaraciones ajustadas al principio de realidad.
Es importante enfatizar que tanto los representantes públicos como las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado tienen la obligación de preservar el derecho fundamental de reunión y la libertad de expresión.
Como representantes públicos que, además, condenamos las expresiones de odio y tenemos la responsabilidad de construir una sociedad fraterna, es nuestra obligación señalar públicamente los elementos violentos y reaccionarios que pretenden intimidar a los que defienden de manera pacífica sus ideas. Por eso no nos cansaremos de denunciar a los fascistas y de decirles que no les tenemos miedo. Para ser demócrata, hay que ser antifascista».