Con el viento en contra

Tras conocer el resultado electoral, es importante dejar pasar un tiempo razonable, no dejarse llevar por las emociones del momento y mucho menos por los mass media, medios de propaganda globalista al servicio de intereses ajenos a la existencia de nuestra nación y de nuestra cultura. Tras echar un vistazo allí uno podría llegar a pensar que VOX experimentó un fracaso incomparable. Porque alguien se vino muy arriba y habló de 60, 70, ¿qué digo?, ¡80 escaños!
Error. El tratamiento que ha recibido VOX por parte de la inmensa mayoría de medios no es siquiera similar al que recibió Podemos antes de presentarse por primera vez a las elecciones generales. A saber, por ejemplo, Roures, declarado trotskista, algo tendría que ver en ello. No es ni mucho menos un caso aislado. Unos teniendo todo a favor y otros teniendo todo en contra, no iban a obtener el mismo resultado.
A diferencia del de los cuatro candidatos del debate a dos vueltas de esta campaña, VOX ofrece un discurso que rompe en general con el consenso globalista y socialdemócrata. A saber, cuestiona el estado autonómico, la ideología de género, la inmigración masiva, las subvenciones a partidos, sindicatos y otras especies…
En España, hemos podido comprobar que todavía los gobiernos dependen de las grandes cadenas de televisión. Las redes sociales, no me cabe ninguna duda, irán ocupando el espacio que los medios tradicionales vayan perdiendo. Pero será un proceso largo y tedioso. En nuestro país, a diferencia de otros, las redes sociales no suponen todavía una diferencia sustancial, una herramienta indispensable, a la hora de decantar la balanza en unas elecciones como fuente de información.
Mucha gente por lo general no se interesa especialmente por la actividad parlamentaria de sus diputados y senadores, por el contenido de los programas políticos, por las propuestas, etc. Simplemente se limitan cada cuatro años a ver un debate en la televisión, esperar algunos zascas por aquí y por allá, y al apagar el televisor, ya está claro el voto. Vamos, que podría retransmitir el debate un periodista deportivo y algunos no notarían la diferencia.
¿Cuántos medios de televisión han contado que Sánchez ha firmado el globalista Pacto Migratorio de Marrakech? ¿Y en tal caso, cuántos han explicado su contenido? Vulnera la libertad de expresión y de prensa, pero no tiene espacio en los mass media.
Porque establecen un contexto informativo, un marco mental, un margen de actuación. Fuera de ese terreno, todo es sacrilegio. No se discute, no se comenta, no se debate. Se acepta con una sumisión pasmosa.
Por eso es importante el resultado de anoche. Pasar de 40.000 votos a cerca de 2.700.000 con el viento en contra no es un fracaso sino un éxito. A pesar del desastre económico y social que sin ningún género de dudas supondrá otro gobierno de Sánchez y análogos (permítanme asegurar que no creo que acabe la legislatura), todavía hay algo de esperanza.
Lo más importante es haber reventado el muro de silencio que supone no tener representación en la Cámara. Ya se va a tener que hablar de esos tabúes guste o no al clan del consenso. Y lo va a ver toda España.
Para acabar, recordarle a los maricomplejines de la gaviota, que aún asumiendo la premisa de que todos los votos que han perdido han acabado en la veleta o en VOX (lo cual es a la postre manifiéstamente falso, y para muestra, Andalucía), hay varias decenas de escaños más que han perdido y no han acabado en esos dos partidos. No tuvieron suficiente haciendo el ridículo hablando del voto útil antes de las elecciones andaluzas sino que incluso en las celebradas anoche le pidieron a VOX que no se presentara siquiera.
Pues tengo la impresión de que con el tiempo, acabarán cambiando las tornas. El primer paso ya se ha dado.

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