Pablo Casado ya había dejado claro que no iba a ceder ante Pedro Sánchez y pese a que la voluntad del Partido Popular es la de llegar a acuerdos en las políticas de Estado, Casado insistió que no podía apoyar al líder del Ejecutivo socialista.
Tal y como adelantó Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, ante los medios de comunicación, Sánchez le pidió lealtad, pero Casado no se la ofreció, siempre y cuando siga con sus política ‘antiespañola’.
A través de Twitter, Casado ya dejó claro que no iba a ceder ante Sánchez: «Reunión con @sanchezcastejon para abordar los principales asuntos que preocupan a los españoles como una política de inmigración sin demagogias, que no haya ningún tipo de acercamiento de presos etarras a las cárceles vascas, ni cesiones al chantaje de los independentistas»
Pedro Sánchez insistió en defender la postura del Ejecutivo con la inmigración, con los nacionalistas vascos y sobre todo con los independentistas, insistiendo en que el diálogo es clave para poner fin al conflicto existente con los nacionalistas.
Casi 3h de conversación con @pablocasado_ a quien he solicitado una oposición responsable y leal en cuestiones de Estado: migración, política europea, violencia de género o infraestructuras. El objetivo común debe ser avanzar por #España. pic.twitter.com/gOiXWTym76
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) 2 de agosto de 2018
«Casi 3h de conversación con @pablocasado_ a quien he solicitado una oposición responsable y leal en cuestiones de Estado: migración, política europea, violencia de género o infraestructuras. El objetivo común debe ser avanzar por #España«, dijo Sánchez tras la reunión con Casado.