Así eran los dos guardias civiles fallecidos: Muy trabajadores y de gran calidad humana

Gran tragedia la que se vivió este jueves en Teruel. El Bajó Aragón se vio afectado por la muerte de dos jóvenes, humildes, muy trabajadores y amantes del cuerpo de la Benemérita.

Los dos guardias civiles asesinados, Víctor Romero Pérez y Víctor Jesús Caballero Espinosa, residían en la localidad Alcañiz, eran todo un ejemplo en el cuerpo de la Benemérita.

Víctor Romero Pérez, de 30 años, era natural de Calanda. Se casó con su pareja y recientemente había sido padre de una niña. Su familia, natural de la Sierra de Albarracín, se dedican al pastoreo de ovejas.

Tras conocerse su muerte, todo el pueblo quedó conmocionado, destacando lo «buena persona y buen padre que era: «Era un chico muy querido en el pueblo».

El otro agente asesinado, Víctor Jesús Caballero Espinosa, de 38 años de edad, era natural de Cádiz, pero llevaba años viviendo en Teruel, donde estaba destinado al grupo Roca de la Guardia Civil en Alcañiz. Al igual que su compañero, estaba casado y tenía un hijo pequeño.

Víctor Jesús fue un agente entregado a su trabajo. Este año fue reconocido y condecorado durante el acto que celebró la Guardia Civil por el día del Pilar, su patrona, en la ciudad de Alcañiz.

«Era un agente en el que se podía confiar. Siempre estaba dispuesto a todo. Es una desgracia que ya no esté entre nosotros», dicen sus vecinos.

Rafael Sánchez
Rafael es un tipo decidido. Nos informa de la actualidad política española, internacional y de la cuestión migratoria. Es un gran conocedor de lo que ocurre en otros países.

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