La Guardia Civil se vio obligada a desalojar a numerosos clientes que golpeaban la barra de una fiesta que tenía lugar en El Xiringüelu, después de que un gran grupo de ellos se negasen a marcharse pese a que la fiesta ya había terminado.
Pese a las insistentes peticiones por parte de los propios trabajadores de la barra, que no podían salir e incluso estaban siendo increpados, se vieron obligados a llamar a las fuerzas de seguridad, que acudieron rápidamente al lugar de los hechos para desalojar a los jóvenes que estaban liándola.
Trabajadores de la barra aseguran que todo comenzó a las 12 de la noche, cuando se llegó a la hora límite para que el DJ pinchara su música. Tras ver que la música había acabado, acudieron a la barra para golpearla y gritar, juntándose cada vez más gente. Incluso algunos de los presentes lanzaron botellas al interior, hiriendo a una joven en la mano.
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«No sabemos qué querían, sin más música o más copas. Al principio fue un grupo pero luego se fue extendiendo y la gente venía solo a eso», decía uno de los trabajadores.
Los agentes de la Guardia Civil llegaron poco después de las doce y media. Los camareros, que afirman que pasaron mucho miedo, señalan que que para la una de la madrugada no quedaba ni rastro de la rebelión.
La culpa es del islam (ironía )