Ada Colau permite que ‘indepes’ llenen de basura la Plaza de Cataluña y los vecinos explotan: «¡Fuera de Tabarnia!»

Los ciudadanos de Barcelona no aguantan más a Ada Colau. La alcaldesa de Barcelona ha vuelto a mostrarse permisiva con los independentistas al permitir que llenen de basura la Plaza de Cataluña, una de las zonas más turísticas y céntricas de la Ciudad Condal.

Los independentistas, a través de los grupos de WhatsApp y Telegram, enviaron mensajes a miles de personas para que se animaran y se apuntaran a participar en la acampada independentista, pero el fracaso ha sido rotundo y finalmente solamente acudieron una docena de personas, las suficientes para llenar de basura amarilla la plaza.

Tal y como se ve en el vídeo, la Plaza Cataluña está llena de lazos amarillos, carteles, cartones y tiendas de campaña, dando una imagen pésima a los turistas que acuden a la zona para disfrutar del centro de la ciudad.

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Esto ha indignado a los vecinos de Barcelona, que critican y lamentan que Ada Colau esté destrozando la Ciudad Condal: «Y algunos aún se extrañan de la bajada del turismo en Barcelona. ¿Cómo va a querer venir la gente con tal panorama? Vaya chusma».

«Y luego se cabrean cuando se les dice que están totalmente adoctrinados y manipulados por su amado líder que se pega una estancia en una lujosa casa mientras ellos al raso y congelados», comentaban otros.

«¡Fuera de Tabarnia!»

Incluso algunos vecinos no dudaron en acercarse a los independentistas para reprocharles que llenen de basura la Plaza de Cataluña: «Siempre que protestáis tenéis que llenar de basura las calles. ¡Fuera de Tabarnia!», les dijo un hombre harto de los ‘indepes’.

Jorge B.
Periodista y director de CasoAislado.com.

1 COMENTARIO

  1. Colau no tendría que haber dejado «Stop deshaucios». Al principio mostró una imagen nueva de hacer política municipal, creó muchas ilusiones, nos hizo creer que había otra forma de actuar más justa, más sensible con las preocupaciones de los ciudadanos. Fue una bocanada de aire fresco. Ahora contemplamos con tristeza que su imagen pierde fuelle, que la equidistancia no es tal, que su supuesta imparcialidad se desmorona con cada concesión a quienes desean una Barcelona cerrada al exterior, una Barcelona nacionalista y xenófaba construida a la medida de aquellos que sólo la ven como capital de un proyecto ultranacionalista y suicida, retrógrado y miserable.
    Ada, si realmente amas a Barcelona, no continúes destruyéndola.
    Dimite ahora que aún no está todo perdido.

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