Ada Colau hace lo que le da la gana en Barcelona, no hay ninguna duda. La última de la alcaldesa de la Ciudad Condal ha sido la de prohibir las caceroladas cuando en las últimas semanas, ha habido cada dos por tres para protestar por la presencia de «presos políticos».
El motivo de la prohibición ha sido exclusivamente para evitar las protestas contra la instalación de una mezquita en el distrito de Nou Barris, la cual es rechazada por todos los vecinos de la zona.
Queda claro que Ada Colau trata de silenciar a los vecinos de Barcelona cuando no le conviene una protesta. Durante las protestas por el encarcelamiento de Oriol Junqueras, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, y los ex consellers, la alcaldesa podemita no puso ninguna pega pese a que varias de ellas se realizaban a altas horas de la noche.
El Ayuntamiento de Barcelona no ha dudado en enviar cartas en las que se amenazas con multas por «infracciones administrativas al ser consideradas motivo de contaminación acústica».
«Estas conductas, que han generado distintas quejas vecinales, están consideradas legalmente como una intromisión en la intimidad de las personas y una alteración de la pacífica convivencia. Por este motivo, informamos de que estas conductas pueden ser consideradas motivo de contaminación acústica«, recoge la misiva.
Los vecinos de Nou Barris están hartos de Ada Colau
La presencia de la mezquita lleva meses provocando la protesta de los vecinos de Nou Barris, que denuncian no haber sido preguntados por la instalación del centro religioso en su barrio, además de que sus protestas son silenciadas constantemente por el Ayuntamiento de Barcelona.