Xavier F, es un padre de familia de 42 años. Vive en Barcelona con sus dos hijos y su mujer y hasta ahora nunca había tenido problemas laborales. Pero su sector, el turismo, se ha visto muy afectado por todo el proceso independentista iniciado por Puigdemont y el ex Govern de Cataluña.
La mala noticia para Xavier llegaba el pasado mes de octubre, cuando le empezaron a informar de que con casi toda seguridad sería su último mes en la empresa, al menos hasta que el turismo volviera a recuperarse.
Desde el pasado mes de septiembre, el sector del turismo ha quedado muy tocado debido a la inestabilidad que vive Cataluña, principalmente causada por la voluntad separatista de algo más de dos millones de catalanes.
El turismo se hunde por el independentismo
Los constantes discursos de políticos independentistas, carentes de la tranquilidad y estabilidad que tanto necesita el turismo, ha provocado que el turismo haya caído hasta un 50% en Cataluña, mientras que para el año 2018, las previsiones no son nada positivas.
Barcelona, la costa de Tarragona y la Costa Brava, han visto disminuir drásticamente sus reservas, lo que ha provocado que Cataluña haya sufrido la mayor subida del paro en el mes de octubre desde 2008, con 14.698 desempleados más, siendo uno de ellos Xavier.
«La culpa es de Puigdemont»
«Es desesperante que un político sea capaz de destruir así la tierra que debería defender«, nos dice Xavier desde su casa. «La gente de fuera de Cataluña no sabe realmente lo que estamos viviendo aquí. El turismo ha desaparecido casi por completo, tienen miedo de venir porque el independentismo ha creado una confusión que no ayuda a que los turistas quieran venir a visitarnos».
«Algunos compañeros y yo nos hemos quedado en el paro porque se han cancelado numerosas reservas y porque se espera que en los próximos meses la situación no mejore. ¿Me va a pagar Puigdemont la hipoteca? La culpa es suya«, afirma.
«Los políticos han intentado vender el independentismo como la solución a todos los problemas y muchos no se dan cuenta de que nos está trayendo muchas más complicaciones. Las empresas se están yendo, estamos perdiendo puestos de trabajo y el turismo no quiere visitarnos», insiste Xavier.
«Esto tiene que cambiar. Si ganan los independentistas en diciembre, no descarto irme con mi familia a la Comunidad Valenciana», reconoce. «Afortunadamente tenemos ahorros para aguantar, pero algunos compañeros van mucho más ajustados que yo».