Núria Casamajo, la madre del ex president de la Generalitat, ha ofrecido este domingo una entrevista a Le Journal du Dimanche donde reconoce que su hijo no le llama desde Bruselas.
Aunque la madre reconoce que pasa de ella, prefiere mostrarse comprensiva: «No me molesta porque está haciendo cosas».
La madre de Carles Puigdemont, que regenta una pastelería en la localidad de Amer, localidad de Girona, acepta que su hijo está más preocupado en el proceso independentista que en ella.
«Su vida es dura en Bruselas»
El diario semanal francés también habla con Marcela Topor, esposa del ex president, quien no duda en afirmar que la vida de su marido en Bélgica «está siendo dura».
«Es difícil para él, no conoce a mucha gente allí. Pero sigue fuerte y positivo», dice sin caérsele la cara de vergüenza.
Por su parte, la hermana de Carles Puigdemont, reconoce que mucha gente se acerca a la pastelería para apoyarles: «Mucha gente viene para mostrar su apoyo».
Quien también ‘lloró’ por las condiciones de vida que tiene Puigdemont en Bélgica, fue Marta Madrenas, sustituta de Puigdemont al frente del Ayuntamiento de Amer: «Debe ser terrible pensar que puede que nunca vuelva a ver su tierra».
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¡Y no se les cae la cara de vergüenza! Lo está pasando mal, el pobre Puag-de-mon, comiendo bombones, viajando a donde le parece, yendo a la ópera. Es urgente llevar a estos impresentables a la consulta del psiquiatra.