Ni siquiera los suyos aprueban ya la gestión que Pedro Sánchez está haciendo con la crisis en Cataluña. Según los datos que maneja ABC, el 77% de los españoles suspende a Pedro Sánchez en su gestión, y tan solo un 13% le aprueban. Sus propios votantes le piden que reconduzca la situación y se tome en serio activar nuevamente el 155 en la región.
El presidente del gobierno acaba de cumplir 6 meses al frente del ejecutivo. En ese tiempo no ha conseguido sacar adelante unos presupuestos, no ha logrado fijar posiciones en Cataluña, ha cedido a los chantajes independentistas uno tras otro y ha usado más el avión oficial que Rajoy en 2 legislaturas.
Las tropelías de Sánchez han dado para mucho. Con una polémica en torno a su tesis, oon medio gabinete del Gobierno en entredicho por sus corruptelas, y aún no ha terminado 2018. Pretende llegar a agotar la legislatura sin acuerdos en la cámara y sin sacar adelante una sola ley. No se puede vivir de decretos para siempre, ¿o si?
Cuando los ciudadanos -que no le votaron, recordemos que ni siquiera es diputado– le están pidiendo que deje vacía la butaca azul, es porque no vale para defenderla. El señor Sánchez debería mirar al resto de su bancada, y preguntarse si realmente hicieron bien con la moción a Rajoy. Pactando con independentistas, comunistas y proetarras, destrozando a cada paso el estado de derecho con sus decisiones, ¿de verdad cree que merece su sillón?
¿Mereció la pena la moción? Tras la debacle en su bastión andaluz, tras la continua pérdida de votantes y la pérdida de confianza de la gente, realmente se lo jugaron todo al rojo. Cambiaron un año en la Moncloa por toda la credibilidad futura. Una apuesta arriesgada que me consta que en su partido cada día escuece más.