El borrador de la Ley de Cambio Climático y transición energética que está preparando Pedro Sánchez va a causar un tremendo caos en el sector de la automoción en España. Actualmente, 280.000 trabajadores se dedican a este sector en nuestro país, cerca de 70.000 en distintas fábricas e instalaciones de marcas de automóviles y otros 210.000 en empresas de componentes. Durante 2017, gracias a estas empresas, se fabricaron casi tres millones de vehículos en nuestro país, de los cuales se exportaron el 79%, con un valor de 37.370 millones de euros. Entre todos suman un 10% al PIB nacional y un 19% a de las exportaciones de nuestro país.
Más empleos en riesgo
Con estos datos sobre la mesa no hace falta ser un lince para saber que Pedro Sánchez una vez más pone en jaque a todos esas familias, ya que la mayoría de vehículos que son fabricados en nuestro territorio funcionan con diésel. Todos esos vehículos en 2040 no podrán seguir vendiéndose, y en 2050 no podrán seguir circulando. Es un cambio que todos sabemos que es necesario, pero que quizá no puede realizarse sin hacer antes una reestructuración en las fábricas españolas.
Una electrolinera por coche
Uno de los puntos calientes del borrador, es sin duda la obligación de convertir gasolineras en electrolineras por decreto -como tanto le gusta a Sánchez-. Los puntos de recarga que pretende instalar suponen un coste muy elevado para estas empresas. En concreto, de las 12.000 gasolineras de nuestro país, aproximadamente 1.200 tendrán que instalar un punto de recarga rápida a 22kWh, así como la instalación de los servicios necesarios para suministrar energía 100% verde en un plazo de 27 meses, de no hacerlo, se enfrentarán a sanciones de la administración.
Es sin duda un plan apresurado y muy poco planificado, ya que todas las gasolineras que distribuyan más de cinco millones de litros anuales tendrán que realizar el cambio. Las multas según estipula el borrador pueden llegar a 30 millones de euros. El coste total de la instalación asciende a unos 70.000 euros por punto de recarga (con los paneles solares correspondientes).
Una inversión con un retorno muy bajo debido a que la gente que posee vehículos eléctricos actualmente es solamente una parte residual del parque de vehículos de nuestro país, y además los recarga en casa gracias a la tarifa de discriminación horaria a precios muy reducidos, y la infraestructura solo se mostrará de utilidad para viajes largos en los que sea necesario parar varias veces a llenar las baterías.