Alemania ha despertado. Cada vez son más los ciudadanos alemanes que están saliendo a las calles del país teutón para protestar contra la política migratoria de Angela Merkel.
En la última semana, Alemania ha vivido dos masivas manifestaciones rechazando la llegada de inmigrantes y refugiados, exigiendo más seguridad y el cierre de las fronteras del país.
El pasado 20 de enero, cerca de 3.000 personas se manifestaron en la localidad de Cottbus, la primera ciudad de Alemania en expulsar a un refugiado para siempre. En Kandel, localidad en la que una joven de 15 años fue asesinada por un inmigrante afgano, también se manifestaron miles de personas.
En las últimas semanas, el enfado de la sociedad alemana ha ido a más, lo que ha provocado una reacción en las calles y en las redes sociales.
«Vamos a seguir manifestándonos. Las manifestaciones van a ir a más. Estamos cansados de que Angela Merkel solamente piensa en la seguridad de los que llegan«, dicen los organizadores de las primeras dos manifestaciones.
La próxima manifestación tendrá lugar el próximo 3 de febrero, también en la ciudad de Cottbus. Queda claro que Angela Merkel está perdiendo el control del país. La formación antiinmigración, AfD, pasó a ser la tercera fuerza política del país en las últimas elecciones y los expertos creen que el apoyo a la formación que muchos consideran de extrema derecha, seguirá creciendo en los próximos meses.
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Bien hecho. Era inaudito lo que ocurría en Alemania con el tema de los refugiados.