Un musulmán radical apaliza brutalmente a una niña de dos años a la que pidieron que cuidara «durante diez minutos»

Nasir Ali no toleraba la libertad de la mente de los niños.

Nasir Ali, es el nombre del musulmán radical que infligió horribles lesiones a una niña de dos años a la que pidieron que cuidara «durante diez minutos».

Este musulmán tenía «ideas estrictas sobre cómo deberían educarse los niños»«no tolera la independencia de la mente», así lo ha dictado un juez en su sentencia.

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Según informa el diario ‘Manchester Evening News’, el hombre de 34 años, de Cheetham Hill, fue condenado por la agresión a la pobre niña.

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Nasir Ali, que negó cualquier acto ilícito, perdió los nervios con la niña a la que le pidieron que cuidara durante diez minutos, cerca de la casa de su madre. En ese momento, no dudó en coger su coche y provocar un accidente a más de 75 kilómetros por hora con la criatura dentro. Además, también arrojó a la criatura desde un primer piso.

La niña de dos años, sufrió hasta «30 lesiones deliberadas», entre ellas una fractura de cráneo y un coágulo cerebral por el salvaje ataque.

«Pese a la brutal agresión que propinó a la niña, en un acto frío y calculador, prefirió callarse y no decirle nada a su madre. La llevó de vuelta y la dejó allí como si nada hubiera pasado», señaló el juez.

«Cuando la madre se dio cuenta de que su hija se estaba quejando, usted fingió no saber el porqué. No mostró ninguna preocupación por la niña tras el brutal ataque», añadió el juez.

Afortunadamente, la vida de la niña de dos años pudo salvarse tras una intervención de urgencia en el Royal Manchester Children’s Hospital, pero la niña ha sufrido daños cerebrales y quedará discapacitada para siempre.

«Esta es un crimen muy grave y es evidente que usted tiene una escalofriante visión y sentido de la moralidad y humanidad», continuó el juez.

«Antes de este incidente, la niña era feliz, alegre, con todo un futuro por delante. Ha demostrado que usted no tolera la independencia de la mente, tiene ideas estrictas sobre cómo los niños deben ser cuidados», aseveró.

Al concluir, Ali «no mostró ningún remordimiento». El juez decidió condenarlo a 14 años de prisión, aunque en el Reino Unido, los delincuentes suelen ser liberados a mitad de la sentencia, cumpliendo el resto con «servicios a la comunidad».