La destrucción de París: Cómo la ciudad de la luz se ha convertido en la ciudad de la basura por la inmigración descontrolada

Así es la situación que vive París.

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Solamente en 2017, más de 100.000 inmigrantes pidieron asilo en Francia, un aumento del 17% comparado con el 2016 y alcanzando cifras que nunca antes se habían alcanzado.

A priori, los expertos afirman que Francia, en teoría, no debería tener excesivos problemas para acoger inmigrantes temporalmente, ya que es un país con un extenso territorio. Pero en la práctica, los inmigrantes solamente quieren estar en las principales ciudades del país como Burdeos, Lille y sobre todo en París.

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Tras la jungla que se ha formado en Calais, la localidad que acoge a miles de inmigrantes que esperan poder entrar en Reino Unido, aparece París.

En total hay siete ciudades francesas que han dado la voz de alarma al no poder acoger más inmigrantes. Entre ellas está París.

La capital de Francia, conocida como la ciudad de la luz, se está convirtiendo en la ciudad de la basura debido a los campamentos improvisados que están levantando los inmigrantes en algunas calles de la ciudad.

Su presencia ha cambiado el paisaje parisino, que actualmente está muy lejos de cuando era el centro cultural de Europa, el faro de la civilización. Actualmente parece una ciudad del tercer mundo.

Son numerosos los campamentos y los guetos que se han formado a lo largo de la ciudad. Poco a poco se han ido trasladando al centro de la ciudad y barrios enteros se han transformado en auténticos vertederos. La Avenida de Flandres, 19th Arrondissement, o la Porte de la Chapelle son algunas de las zonas más afectadas por esta situación.

Por mucho que la policía francesa trate de eliminar estos campamentos improvisados, siempre acaban reapareciendo, ya que los inmigrantes no son expulsados del país pese a saber que son ilegales.

Un propio policía francés que ha preferido permanecer en el anonimato ha reconocido: “Es muy complicado de solucionar. Los refugiados siguen moviéndose entre Calais y París”.

De momento, París no tiene una solución a corto plazo. El presidente, Macron, espera aprobar un plan estricto contra la inmigración, pero de momento, los parisinos y millones de turistas que visitan la ciudad cada año, están obligados a aceptar que la ciudad de las luz se ha extinguido.

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